Comunidades indígenas mayo-yoreme intensificaron su rechazo a la construcción de una planta de amoniaco en la bahía de Ohuira, en Sinaloa, al anunciar la toma indefinida del proyecto a partir del 15 de junio, en protesta por los posibles impactos ambientales y sociales que, aseguran, amenazan su territorio y forma de vida.

La decisión se dio tras más de una década de inconformidad bajo la consigna “¡Aquí no!”, con la que los pobladores han denunciado lo que consideran un riesgo de ecocidio y etnocidio derivado de la instalación de una de las plantas de amoniaco más grandes a nivel mundial.

Felipe Montaño Valenzuela, gobernador indígena de Ohuira y portavoz del movimiento, informó que la medida fue acordada luego de sostener un encuentro con autoridades ambientales federales, entre ellas la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena.

El representante comunitario explicó que el Gobierno de México, a través de la Semarnat y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), propuso la instalación de mesas de diálogo con las comunidades afectadas. Sin embargo, advirtió que solo aceptarán participar si de manera simultánea se suspenden las obras del proyecto impulsado por la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial del consorcio suizo-alemán Proman.

De acuerdo con los opositores, la planta contempla la producción diaria de aproximadamente 2 mil 200 toneladas métricas de amoniaco, lo que, aseguran, pondría en riesgo el equilibrio ambiental de la región y afectaría directamente a más de 6 mil 600 habitantes de comunidades como Ohuira, Lázaro Cárdenas, Paredones y Juan José Ríos, ubicadas en las inmediaciones del puerto de Topolobampo.

Los pobladores reiteraron que continuarán con sus acciones de resistencia hasta que las autoridades atiendan sus demandas y se garantice la protección de su territorio, recursos naturales y derechos colectivos.